Mi vida al díaSensorial

El día que el supermercado dejó de gritar

Durante años el supermercado fue mi enemigo. Las luces, la megafonía, el chirrido de los carros, la gente que aparece de golpe en mitad del pasillo. Salía de allí agotada, como si hubiera corrido una maratón sin moverme del sitio.

Lo que cambió

No fue magia. Fue un plan, repetido hasta que dejó de dar miedo.

  • Cascos antirruido. Bajan el volumen del mundo lo justo para poder pensar.
  • Una lista cerrada. Si está en la lista, lo cojo; si no, no existe. Menos decisiones, menos cansancio.
  • Una hora tranquila. Entre semana, a media mañana. El supermercado vacío es otro lugar.

La pequeña victoria

El otro día terminé la compra y, al salir, me di cuenta de que no estaba temblando. Ni agotada. Solo había hecho la compra, como cualquier persona.

Parece poco. No lo es. Es haber encontrado una forma de habitar un sitio que antes me expulsaba.

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