Con la administración hemos topadoPequeñas victorias
Conseguí ajustes razonables en una gestión
Tenía que hacer una gestión que me daba pavor: sala de espera llena, números que se cantan por megafonía, ruido. Sabía que iba a salir de allí rota.
Así que esta vez, en lugar de aguantar, pedí ajustes.
Lo que pedí
- Una cita a primera hora, cuando hay menos gente.
- Que me avisaran por escrito, no por megafonía.
- Poder esperar en un sitio tranquilo, no en la sala principal.
Lo que pasó
Dijeron que sí. Sin problema. Resulta que muchas adaptaciones no cuestan nada: solo hay que pedirlas, y a veces, recordar que existe el derecho a pedirlas.
No siempre saldrá bien. Pero pedir ya es ganar un poco.